El estudio O+A de San Francisco se encargó del diseño de las oficinas de Evernote, la empresa Californiana nacida de un startup que nos permite recordar todas las cosas importantes de nuestra vida cotidiana, guardando todo en nuestros teléfonos, tableta y en la web.
La consigna no era fácil: necesitaban un espacio de trabajo bajo un presupuesto estricto y un timing muy acelerado. Para esto, el estudio decidió que el proceso de construcción fuera parte de la estética, usando materiales limpios y modernos en reemplazo de terminaciones más lujosas. De esta forma, el bar y las salas de recreo fueron realizados en madera contrachapada, y la costosa señalética interna fue reemplazada por representaciones en tiza de la identidad de la compañía, a cargo de la artista Dana Tanamachi.
El diseño en general buscó crear lugares donde los empleados pudieran juntarse cómodamente, para promover esas interacciones a partir de las que los nacen los impulsos creativos.